Esta vida es una carrera de hámsters: no dejamos de movernos, pero sin ir a ningún lado. El Warpig tiene uno de los mejores ejemplos: le tren de vida de la supuesta clase media, que vive entre deudas y miedos en la desesperación por sentirse ricos… aunque sea en Las Vegas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *