Todos tenemos cicatrices en el cuerpo… y en el alma. Algunas te hacen interesante, otras son fantasmas que te atrapan para siempre. Este mes, Trujo recuerda dos grandes heridas que marcaron a miles de personas: los atentados del 11 de septiembre de 2001 y el terremoto de 1985 (que no sólo transformó la ciudad, sino a la sociedad).

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