84: #216 Reseña Legion · Capitán Pada

Este contenido trae spoilers incluídos.   elmaildepada@dixo.com @eseauto   La televisión ha cambiado. Cada vez tenemos más productos dignos del siglo XXI y no por su tecnología, sino por su contenido, su narrativa y su manera de contar historias. El gran boom que comenzara con producciones como 24, Lost o Prison Break y que continúa hasta nuestros días con House of Cards, Game of Thrones o The Walking Dead sólo ha provocado que, quizás, ahora sí, la gente deje de asistir al cine pues en su habitación frente a pantallas de diferente tamaño, encuentre lo que le gusta, con una calidad que no le pide nada a otros medios de entretenimiento. Mientras que Agents of S.H.I.E.L.D se ha convertido en una obra pesada, que ya sólo siguen aquellos que no se atrevieron a soltarla en sus momentos más débiles, y el llamado “Arrowverse” de DC Comics no satisface a muchos por sentirlo, aún, un producto demasiado colorido, con sabor a “superhéroes”, FX pide permiso para pasar al frente y robarnos 5 minutitos de nuestro tiempo para presentarnos Legion, la primera serie de televisión de la 20th Century Fox, ubicada en el universo cinematográfico de los X-Men.   Y entonces, nos enseñaron que todavía hay mucho que contar. Y diferentes maneras de hacerlo. Lo que en los cómics ya sabíamos: ser un mutante no significa en automático usar un disfraz y un nombre clave que no sabes si se refiere a un superhéroe o a un nuevo automóvil. No todos los mutantes salen a salvar al mundo, y si son muchos para los que sus capacidades diferentes, son en realidad una pesadilla, una tortura, una carga. Es lo que nos presenta Legion en sus primeros minutos. Un joven de nombre David cuya vida está arruinada desde hace muchos años. Que, al igual que el espectador, no logra distinguir lo que es verdad de lo que es mentira. Porque tiene un cerebro muy juguetón, al igual que todos los realizadores de la serie, encabezados por Noah Hawley, el mismo responsable de la serie de televisión de Fargo, también para FX.   Legion es una clase de herramientas visuales. Es la serie que ojalá un profesor universitario avispado les esté encargando ya a sus alumnos ver y observar, para que aprendan de narrativa y de cómo una sóla situación, se puede contar de diferentes maneras. Con la cámara de cabeza, con un cuarto lleno de piezas blancas, con un musical de Bollywood o con una animación en pizarrones de gis, mi secuencia favorita de toda la serie, por cierto.   Sí. Tantas piezas te pueden volver esquizofrénico, irónicamente, debido a la condición de nuestro protagonista, y supongo que si no estás en el mood correcto, posiblemente acabes por no terminar el episodio que te corresponde. Porque si Legion ya nos hizo el favor de, en su primer temporada sólo contar con ocho episodios, lo menos que podemos hacer es regresarle la cortesía como para darle una segunda vuelta. Para encontrar eso que se nos pasó la primera vez, ya sea porque no contabamos con la información que se nos revelaría tiempo después, o porque apenas nos estábamos recuperando de la volada de cabeza que nos habían provocado tan sólo segundos antes.   Legion es magistralmente interpretado por Dan Stevens, quien me recuerda a Hugh Laurie (House) gracias a su magnífica capacidad para expresar tanto el inglés británico como el inglés norteamericano. Quien es adorable cuando debe de serlo, pero también temible cuando la situación lo amerita.    Me cuesta trabajo creer que se trata del mismo actor que interpretó a Bestia, en la adaptaciòn más reciente de Beauty and the Beast. En ésta, el papel no le exige nada, y se queda muy pero muy corto, comparado con todo lo que le demanda entregar cada episodio de Legion.   Que por cierto, en cada uno de los ocho nos sorprende hasta con créditos de presentación diferentes. Cada uno, bello por sí solo. Como lo es también todo lo relacionado con el oído. Tanto los efectos estridentes y seguramente creados en exclusiva para la serie, como también la selección de las canciones. Sí. Les digo que también sirve como clase de diseño de audio y diseño visual.   Y hasta de diseño de producción, porque yo sólo espero que en los extras que se incluyan en el formato casero de la serie, nos den una probadita de cómo se realiza cada episodio. No me quiero ni imaginar su escaleta, sus requerimentos,  la sala de props. “Muy bien, muchachos, para hoy vamos a necesitar el traje blanco como de villano de James Bond, la botarga del personaje cabezón, los extras que están siendo maquillados como zombies y la estancia con la equis en la ventana”. Wow. Alucinante   A Legion no le preocupa, por el momento, gritarle a todos que pertenece a los X-Men. Los que llegamos ahí por ésta relación, bien hecho. Los que no, son también bienvenidos. Por eso se tarda en aclararnos, sin ser tan obvios, que en efecto, se trata del hijo biológico del Professor Xavier. Pero insisto, en que eso es lo de menos. Esta no es una Smallville o Gotham que quiere terminar en cuanto el protagonista se ponga el traje de superhéroe. Legion quiere demostrar que dentro del abanico de seres superpoderosos, apenas y se han explorado una que otra opción, dentro de las muchas que se pueden explotar.    Cuando se anunció Legion, no podría haberme importado menos, pues lo tenía catalogado como el típico personaje de los comics que, al ser hijo de un ser humano con superpoderes, pues este iba a ser más fuerte que el padre o la madre, y que está destinado a convertirse en un peligro para el mundo. Cuando se estrenó Legion, la serie me demostró que ahora no sólo contarán conmigo para la segunda y las temporadas que vengan, sino que es el pretexto que necesitaba para, ahora sí, leer uno de los títulos infravalorados del primer Marvel Now!, X-Men Legacy, protagonizado por Legion.   De Legion vamos a estar hablando en febrero del 2018, no sólo cuando se estrene la segunda temporada, sino porque, si este mundo es justo, estará nominada y será acreedora a varios premios, merecidos, por cambiar, como lo hicieron las que vinieron antes, las reglas de lo establecido de la televisión.

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