#212  Reseña: Logan Por Pada   Este contenido trae spoilers incluídos.   elmaildepada@dixo.com @eseauto   En julio del año 2000, se estrenó X-Men, y el mundo de los superhéroes en el cine, no volvería a ser mismo. En parte gracias a la interpretación del mutante más querido y popular de las dos décadas previas a su debut cinematográfico, por parte de un actor australiano que apenas y tenía dos películas en su currículum, a sus 32 años.  17 años después, se ha cerrado un ciclo, pero queda en buenas manos, gracias a Daphne Keen Fernández, de 12 años. Logan, es  su primer película. El cariño que se le tiene a Wolverine en el cine, es gracias al tino perfecto que se tuvo, en su momento, para elegir a Hugh Jackman, a pesar de ser la tercera opción. Y ahora a Keen, como Laura Kinney, para continuar con el legado. Porque la popularidad que tiene el mutante de las garras de adamantio en los comics, esa ha llegado por otros factores: por el pasado misterioso, por los poderes y extras que lo vuelven cercano a lo inmortal, por ser el antihéroe por excelencia, el que marcó la pauta para muchos que le siguieron. Por ser el héroe con su amor platónico pelirrojo viviendo bajo el mismo techo, y por ser un bebedor, y un fumador, bueno, ex-fumador porque en los comics de Marvel desde hace tiempo ya no se muestra a nadie fumando, por órdenes del editor y ahora jefe creativo de Marvel Entertainment, Joe Quesada.   Y sin embargo, con todas las de ganar, las dos películas de Wolverine en solitario, no funcionaron como hubieramos querido. Quizás podríamos decir que se trataba de otro caso del tipo “ten cuidado con lo que deseas” y es que desde aquel 2000, no dejamos de gritar, pedir y hasta exigir, más material de Jackman como Wolverine. Sin embargo, jamás fue culpa del actor, sino de una primera película que nunca estuvo al nivel de la primer trilogía de los Hombres X, y que a final de cuentas, provocó que se detuviera todo el proyecto del sub sello “X-men Origins”, las películas en solitario de los integrantes más interesantes, incluyendo a Magneto. Por eso, entonces el nuevo rumbo comenzó con First Class, haciendo un soft reboot de la franquicia. Pero estábamos dispuestos a darles chance una vez más. Y fuimos a ver The Wolverine. Y mientras que la primera era tonta, ésta era demasiada seria. Y la seriedad es prima cercana del aburrimiento. Y creíamos que no queríamos nunca más una película de Wolverine si no era al lado de sus compañeros.   Hasta que llegó Logan. Y ah como cuesta trabajo creer que se trata del mismo director en ambas películas.   Vivimos en días de absolutos. En los cuales un tuit “nos hace el día” o un meme “es lo mejor que hay en internet”. Guardianes de la Galaxia es la mejor película de superhéroes. O eso dijeron, hasta que llegó Deadpool. Deadpool es la mejor película de superhéroes. Eso todavía hasta el año pasado. Hasta que llegó Logan. Y entonces todos dicen que es la mej…. bueno, ya saben.   Evitaré el absoluto. Porque no quiero jamás ver la mejor película de superhéroes. Prefiero ver aquellas que de vez en vez elevan la barra, y las siguientes tienen un reto por superar. Logan, sí, eleva la barra, pero también abre otra cancha. Como lo hizo GOTG y como lo hizo la trilogía de Nolan de Batman. Es liberar un mapa nuevo, para explorar más posibilidades. La película que nos entregó el director James Mangold es fina. En sus locaciones, en su ambientación, y en su estructura. Tiene muy poco de fantasía colorida y sí mucho de una desolación obscura y llena de polvo, de calor que cala.  Fino en mostrarnos cómo el otrora mutante más poderoso de la Tierra ahora pasa sus últimos días víctima de esas mismas facultades. No recuerdo una visualización así de interesante del Profesor Xavier. Fino en hacer una gran película que en paralelo, pasa la estafeta a la nueva generación. Que no pudo ser posible, insisto, sin la atinada elección de Keen. No sólo ofrece una actuación magnifica, sino que, durante la mayor parte de la película, lo hace sin usar a uno de los más grandes recursos actorales: la voz y los diálogos. Para ello, entonces usa los demás: todo lo expresa por medio del rostro, de las manos y del resto de movimientos corporales. No olvidemos que es una niña de 12 años. Ya quisieran muchos.  Mientras que la película cuatro de Indiana Jones, y la cuarta y quinta entregas de Duro de Matar fracasaron rotundamente en hacernos encariñarnos con los supuestos sucesores de los héroes principales, Logan triunfa y nos provoca la misma sensación que tuvimos allá en el mencionado año 2000.    En el camino rumbo a Logan, no faltaron las voces preocupadas que decían que no se podía hacer una adaptación de Old Man Logan sin la presencia de otros personajes de Marvel, comenzando por Hulk. Ahora les pregunto ¿Con cuál versión se quedan?   Más que una reseña, también sirvan estas palabras para hacerle la despedida y agradecimiento a Hugh Jackman por todas las veces que interpretó a Wolverine. Desde los simpáticos cameos hasta las secuencias en las cuales se llevó a todos de calle, literal y figurativamente. Lástima que, si tengo alguna queja de Logan, es que durante gran parte de la recta final de la cinta, sólo lo vemos quejarse, cojear, pujar y hacer carita de dolor. Esto le resta dolor e impacto a su muerte, pues ya venía dosificada, avisada y repartida.   El Wolverine ha muerto. Larga vida a Logan. Bienvenida Laura.  Se convierte ya en un nuevo clásico. En la cinta a vencer.

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